Medusa 620 x 412Intentando precisar el concepto de Expresión Corporal en la Ed. Física escolar.

Este concepto precisa, si se quiere acotar con rigor epistemológico, un gran debate en nuestro país. Es patente que no todos los profesores de EF entendemos lo mismo cuando hablamos de expresión corporal. A veces, se ha venido denominando con el término genérico de «expresión corporal» a cualquier práctica del ámbito de la motricidad expresiva, sin saber muy bien el campo que abarca esta noción. No es nuestra intención llegar a fijar con precisión los límites de este ámbito de prácticas, entre otras cosas porque nuestros conocimientos no son suficientes para ello y porque, posiblemente, lo interesante es definir los parámetros que hacen de esta actividad un potente elemento educativo para nuestro alumnado.

Al igual que cuando abordamos las danzas folklóricas en el ámbito de la EF escolar nos decantábamos por el concepto de “danzas colectivas”, por lo que suponía de utilización más abierta a la creación y a la variación, para ajustarlas mejor a las posibilidades de los alumnos concretos y a los contenidos que deseábamos alcanzaran; en expresión corporal nos inclinamos por el concepto “danza de creación”, distinta a los diversos métodos o tipos de danza.

Esta forma de concebir la danza en la escuela comporta definir un cuerpo de conocimientos y “saberes” que emanan de lo común a todas las danzas, lo que podemos denominar el fondo, y no de las formas concretas que adoptan cada una de ellas. La «danza de creación» está más próxima a la función artística de la danza, y se aparta tanto de la función recreativa (para la fiesta: el baile, la discoteca) como de la función deportiva (concursos de bailes de salón, rock acrobático…).

Nos interesa dar cabida por un lado a la expresión individual que eclosiona, que sirve para salir de uno mismo, y por otro al aspecto comunicativo que pasa por traducir significados de forma artística y que comporta manejar elementos poéticos de lo corporal, de la conducta motriz.

Generalmente nuestros alumnos tienen referencias culturales de algunas actividades físico-deportivas (baloncesto, fútbol o atletismo por ejemplo). No ocurre lo mismo con la expresión corporal; desconocen las actividades artístico-expresivas en las que se apoya. Nunca o casi nunca han asistido a espectáculos de expresión corporal, danza, etc. Ayudarles a conectar con esta cultura artística y a ir construyendo su mirada como espectadores sensibles y críticos, para apreciar una obra artística y para entrar en el arte de su tiempo, forma parte del proceso formativo que la escuela debe posibilitar. Asistir a espectáculos, visionar videos y comentarlos, les ayuda a dar sentido y a enmarcar con referencias culturales precisas su actividad escolar de expresión corporal.

Si tuviéramos que apoyarnos prioritariamente en una práctica social de referencia para conexionar la expresión corporal de nuestras clases con una actividad física artístico-expresiva, elegiríamos la danza contemporánea: por la capacidad de sorprenderles e impresionarles, por la variedad de sus creaciones, sus contrastes, su mensaje divergente y a veces difuso, por  la forma de utilizar objetos y materiales, por los contactos corporales que se realizan, por sus originales y sorpresivos movimientos, por su constante dinamismo, y también por la visión del mundo múltiple y cargada de creatividad que traduce.

“El lenguaje corporal al servicio de una intención escapa a un vocabulario codificado y limitado; permite a cada bailarín y coreógrafo encontrar su estilo personal. La danza contemporánea pone de manifiesto que las posibilidades motrices son ilimitadas y que el trabajo técnico del bailarín  consiste en tomar conciencia de los elementos que rigen el cuerpo no como algo mecánico sino como un circuito de energía, dinamismos, sensaciones, y de hacer brotar la expresividad.  Generalmente, la creación en danza contemporánea se inscribe en una dinámica de investigación referida a las formas corporales, a la puesta en escena, al mundo sonoro y a la relación con los espectadores, lo que ofrece una danza creativa, estimulante para el imaginario del espectador, enriquecedora en términos de ideas para el profesor y el alumno. Referirse a ella permite pues a los profesores proponer contenidos y procesos acordes con la creación artística del momento”. (Romain, M., 2003: 14)

Marcelle Bonjour al ser preguntada sobre si los modelos sociológicos de la danza, arraigados desde la más tierna infancia, obstaculizan el desarrollo de la danza en la escuela, dice que “se puede, efectivamente, constatar que a tal tipo de danza, corresponde más bien, tal población. Prefiero plantear el problema de forma diferente, ya que a partir de esta constatación, me quedo sin perspectiva para actuar y proponer. Prefiero decir que son los hombres quienes, con sus gustos, sus impedimentos, sus imágenes, sus símbolos, construyen su territorio de danza, y no el revés” (Bonjour, M., 1994). Esta postura es la que queremos retomar para encarar el trabajo expresivo con nuestros alumnos: partir de su danza, de su expresión para reafirmarla y ayudarles a progresar desde ella.

Nos parece imprescindible, en el proceso formativo de nuestros alumnos darles la posibilidad de vivenciar en profundidad actividades y situaciones relacionadas con este mundo, en el que lo corporal (apoyado en ritmos, objetos, espacios u otros elementos) adquiere una dimensión simbólica y comunicativa. Utilizar el lenguaje corporal para emocionarse y emocionar, para dar y recibir, para manifestar ideas y sentimientos, y para salir de uno mismo, implica manejar una serie de elementos que permiten construir conocimientos y competencias propios del dominio 6, el de las acciones con intencionalidad artístico-expresiva (Larraz, A. 2002, 2009).

La expresión corporal solicita la creatividad y la sensibilidad, desarrolla el poder expresivo del cuerpo y permite la construcción de una motricidad expresiva. También posibilita acceder a otra forma de lenguaje y permite apropiarse de la realidad de forma poética y estética, para construir una representación simbólica de la misma, comunicable a los demás. Por tanto hablamos no tanto de una actividad sólo de creación de formas corporales, sino de una actividad de creación y comunicación de sentido, que compromete al individuo en el proceso completo de la creación artística.

El tratamiento de esta actividad en la escuela se articula en torno a dos aspectos que cabalgan paralelamente:

– el proceso de creación, por un lado

y los aprendizajes fundamentales que consideramos han de adquirir nuestros alumnos en expresión corporal, por otro.

Nota 1.- Ambos aspectos serán temas de otra entrada en este blog

Nota 2. Esta entrada se basa fundamentalmente en el artículo publicado en:

LARRAZ, A. (2008). La Expresión Corporal en la escuela primaria. Experiencia desde la Educación Física. In. El movimiento expresivo: II congreso de expresión corporal y educación. Coord. Galo Sánchez, Javier Coterón, Javier Gil, Antonio Sánchez, Amaru Ediciones: 47-60.

LARRAZ, A. (2012). La Expresión Corporal en la escuela primaria. Experiencia desde la Educación Física. In.La expresión corporal en la enseñanza universitaria /coord. por Galo Sánchez, Javier Coterón, Ediciones Universidad de Salamanca: 179-188.

Referencias bibliográficas

BONJOUR, M. (1994). Questions a Marcelle Bonjour. E.P.S. 1, 69, 3-7.

LARRAZ, A. (2002). Diseños curriculares de la comunidad autónoma de Aragón – Educación Primaria: Educación Física. Publication., from INEFC – Lleida: http://www.praxiologiamotriz.inefc.es/PDF/Praxio_Lleida_curri_011.pd

LARRAZ, A (2009): «¿Qué aprendizajes de educación física debería tener el alumnado al finalizar sexto curso de primaria? Revista Tándem. n.29,pp 45-63.

ROMAIN, M. (2003). La danse à l’école primaire. Paris: Reth.