1. ¿Qué papel juega o puede jugar la EF en la escuela primaria hoy?

La EF forma parte del conjunto de asignaturas que configuran el currículo de la LOMLOE (2022) de Educación Primaria. El citado currículo establece asignaturas troncales (Ciencias de la Naturaleza, Ciencias Sociales, Lengua Castellana y Literatura, Matemáticas, Primera Lengua Extranjera) y asignaturas que permiten una mayor autonomía a la hora de fijar horarios y contenidos, denominadas «específicas», entre las que se encuentra la EF.

La organización de la asignatura en cada centro vendrá condicionada entre otros factores por: el horario asignado, las instalaciones y medios materiales, el contexto, el currículo del área y su concreción en el proyecto curricular de centro, y sobre todo por el pensamiento del docente.

En Educación Física «hablan la motricidad, el cuerpo» para expresar significados e intenciones. Desde la implicación de toda la persona en las actuaciones motrices, la EF tiene un poder educativo de primer orden en el desarrollo y crecimiento personal de los estudiantes. Se trata de otra manera de proyectarse en el mundo. Las vivencias que se producen en las clases pueden generar dinámicas y situaciones que ejercen una gran influencia en la consecución de competencias disciplinares y transversales.

Nuestro cuerpo de conocimientos, si atendemos a los diferentes currículos oficiales de los últimos 50 años, es variable y no estable. Como decía Michel Delaunay “la fuerza de otras disciplinas reside en la magnífica distribución de sus saberes a lo largo del continuo educativo; su debilidad, en la falta de vida y en la implicación de sus alumnos. Su debilidad es la fuerza de la Educación Física, en cuya identificación de conocimientos y competencias a hacer adquirir reside el eslabón débil”

Los alumnos saben que se trata de una asignatura distinta, única, que se realiza en otro/s espacio/s, que requiere una indumentaria propia, en la que se manejan materiales diferentes a los del aula, que generalmente la imparte otro docente (especialista en EF), y sobre todo saben que en ella «van a satisfacer sus deseos de movimiento e interacción».

La diversidad de situaciones que pueden vivirse en las clases de EF son reales, están próximas a la vida misma. El estudiante a veces tendrá que actuar solo, o en colaboración y/o oposición con otro u otros, en espacios conocidos o en espacios menos conocidos o inciertos, o en situaciones en las que utilizará la motricidad para expresarse solo o en grupo de forma artística. En esta gran diversidad de propuestas motrices, que ninguna otra área aborda, y en la implicación personal de los estudiantes al poner en juego sus conductas motrices para resolver las situaciones, es donde reside la identidad y el poder educativo de nuestra asignatura.

 

2. ¿Cómo ha ido evolucionando el concepto de EF?

El concepto de EF ha ido y sigue evolucionando con el transcurso del tiempo, según las corrientes imperantes en cada momento y las finalidades que se le han ido asignado.

Cuando era niño, la EF que hacíamos era una EF higienista (tablas de gimnasia) siguiendo las corrientes suecas en las que lo importante era formar un cuerpo sano, fuerte, flexible, y preparado para el desarrollo personal y el desempeño laboral. Paralelamente, surgieron corrientes centradas en dar importancia al contacto con la naturaleza y en promover actividades denominadas «de aire libre» (marchas, acampadas, actividades de orientación, juegos de pistas etc). En los años 70 irrumpen con fuerza las corrientes psicomotricistas provenientes de Francia, unas centradas en lo relacional y otras en lo funcional. Esta última abogó por lo que se denominó «educación física de base» que consistía en proponer ejercicios sobre los diferentes factores de la psicomotricidad (percepción del propio cuerpo -esquema corporal-, percepción del espacio, y del tiempo, coordinaciones, ajustes temporales, ajustes posturales…) con la idea de que todo ese trabajo posibilitaría una mejor educación del movimiento y el logro de una mejor adaptación a las situaciones motrices. La iniciación deportiva y fundamentalmente la relacionada con los deportes de equipo (BC,BM, VB…), también ocupó un lugar en la EF escolar; no era extraño realizar ejercicios de técnica y táctica deportiva en las clases. Y así podríamos citar otras actividades que poco a poco fueron incorporándose a las prácticas escolares de esta materia: las de expresión, los juegos deportivos tradicionales, etc .

Por otro lado, los currículos de EF en Primaria que desde los años 70 han ido apareciendo y que en ocasiones se han ido decantando por unas corrientes u otras; por unas formas de entender la materia y organizarla u otras; por asignarle unas finalidades u otras (la salud, la educación en valores, el bienestar, el respeto al medio ambiente, la convivencia, la cultura motriz…) y por la necesidad de responder a los grandes objetivos educativos (competencias clave, áreas transversales…), estos currículos, digo, han tenido su influencia.

Con todo lo dicho es fácil imaginar la dispersión que se ha ido generando y las diferentes EFs que se dan en los centros y en el pensamiento de los docentes.
Y es que sigue sin resolverse el eterno problema de nuestra área: su IDENTIDAD.

 

3. Sentido del área de E.F. hoy en Primaria
Por encima de las finalidades, del para qué sirve, la EF dispone de un cuerpo de conocimientos que le es propio, que le pertenece, y que se sustenta bajo el nombre de «conductas motrices». Consiste fundamentalmente en construir otra mirada sobre la motricidad, que deja de fijarse en el movimiento para centrarse en «el ser que ser mueve» . Se trata de considerar los comportamiento motores observables (pasos de danzas colectivas, golpeos de bádminton, carreras en juegos tradicionales, habilidades gimnásticas, lanzamientos…), no como elementos aislados (habilidades) y descontextualizados, sino como elementos unidos a actuaciones que tienen sentido e intencionalidad: unidos íntimamente a significados.
Así pues a esta EF no le interesa tanto la educación de la gestualidad, del movimiento, de la motricidad por sí misma (giros, desplazamientos, manipulaciones…) sino la educación de la conducta motriz entendida como una acción motriz unida a sus componentes cognitivos, emocionales, relacionales…

Se trata en definitiva de considerar las actuaciones de nuestros alumnos desde una perspectiva más amplia para entenderlas mejor, y para definir con mayor precisión los conocimientos fundamentales que les permitan adquirir verdaderos aprendizajes dirigidos a resolver con éxito situaciones motrices variadas.

Recuerdo que, al considerar las actuaciones motrices de los alumnos como manifestaciones de la globalidad de su persona actuante, mi forma de pensar las clases y de estar en ellas comenzó a cambiar. No fue un cambio radical; poco a poco fui dejando los ejercicios de tal o cual factor de la motricidad para proponer situaciones globales cargadas de sentido para ellos y menos analíticas. Me fui desprendiendo de lo que podría llamarse «maestro conductista» y comencé a interpretar de otra manera lo que las alumnas y los alumnos mostraban al actuar. Pasé de darles y aportarles respuestas o soluciones, a procurar que ellos descubrieran las suyas; de observar la consecución o no de habilidades, a preguntar los porqués y paraqués de sus acciones; de constatar los resultados para calificar, a utilizarlos para relacionarlos con sus formas de hacer y así poder establecer relaciones causales para ser más eficaces y ajustar mejor sus conductas motrices (Ej. «En BC, cuando no tengo defensores delante utilizo el pasillo directo para acercarme a la canasta»; «si enlazo tres acciones gimnásticas sin pérdida de tiempo, el ejercicio adquiere mayor dinamismo»; «para ajustarme a los cambios de pasos en una danza colectiva he de poner atención al comienzo de la frase musical»…)

Pues bien, si consideramos que ante las situaciones motrices es toda la persona del alumno actuante la que se proyecta en sus comportamientos motores, como docentes tendremos la posibilidad de ayudarles a crecer no solo en sus conductas motrices sino que también en la globalidad de su persona. Podremos hacer que tomen conciencia de lo que hacen y de las razones que les llevan a ello, ayudarles a descubrir qué aprendizajes han de aplicar para resolver con éxito una situación, y también a superar miedos, conflictos, rechazos, y a reafirmarles positivamente tras un logro., etc. Es ahí, en el concepto de conducta motriz, donde reside la importancia de esta área que quiere ser profundamente EDUCATIVA. De esta manera no estaremos a expensas de finalidades externas que propician grandes vaivenes a esta materia bastante necesitada de estabilidad.

Alfredo Larraz Urgelés.

12 Febrero 2023


http://www.educacionfisicaescolar.es/wp-content/uploads/2013/03/EF-y-Conducta-Motriz_A.Larraz1.pdf

DELAUNAY, M. (2004). Prólogo. In Gibert. J. Piednoir. JP (Ed.), Éducation physique et polyvalence au cycle 3 (pp. 7-8). Nantes: CRDP Pays de la Loire.